martes, 11 de enero de 2011

Lectura sobre evolución

Chicos: esta primera lectura nos introduce al tema evolutivo.
Hagan un resumen con sus puntos mas relevantes para ustedes.
Realizaremos una dinámica mañana. miercoles 12 de enero.
Pueden hacer un coementario aqui mismo al calce de la entrada.

Enseñando Evolución en México: Predicando al coro.

Enseñando Evolución en México: Predicando al coro.
Antonio Lazcano


El presente artículo fue publicado por la prestigiada revista científica Science VOL. 310 del 4 de noviembre de 2005.

El autor, Antonio Lazcano, fue uno de los pocos investigadores de todo el mundo, invitados para aportar una visión de la actividad científica regional, para celebrar los 125 años de vida de la revista. Esta distinción, a un científico mexicano es poco usual y debe ser motivo de orgullo para los mexicanos y para la Universidad Nacional Autónoma de México en especial.

Antonio Lazcano ha sido invitado en numerosas ocasiones al plantel Sur del Colegio de Ciencias y Humanidades., para dar conferencias a los alumnos, y siempre es insuficiente el auditorio para recibir a todos los profesores y alumnos deseosos de escucharlo.

El tema que aborda el ensayo, es una comparación entre la enseñanza de la evolución en México y Estados Unidos. De principio podría pensarse que no existen muchas diferencias en los sistemas educativos y debido a que el conocimiento científico actualmente está al alcance de todos, deberíamos tener similitudes en cuanto a los objetivos de aprendizaje en los temas evolutivos de la biología y en el tratamiento y profundidad al abordarlos. Sin embargo esto no es así, ya que en muchas regiones de los Estados Unidos la influencia de la religión es tan fuerte en el sistema educativo, que logra imponer una visión contraria a los conocimientos científicos en lo referente al origen de la vida y la evolución.

Afortunadamente en nuestro país la visión creacionista no está presente en la mayoría de las escuelas de los diferentes niveles de escolaridad, a pesar de que algunos grupos religiosos provenientes principalmente de Norteamérica, están trabajando en contra del evolucionismo. Sobre todo, por medio de la introducción de las de diferentes corrientes religiosas en regiones rurales y pobres del país, a las cuales no ha llegado la educación escolarizada o ésta es incipiente. Hasta ahora la educación formal en México es laica y tiene una gran tradición desde la época de Benito Juárez, por lo que debemos estar alertas sobre la posibilidad de una penetración cultural (que de hecho se da con la globalización) que nos imponga en las escuelas las ideas creacionistas en contra de las científicas.

Enseñando Evolución en México: Predicando al coro.
Antonio Lazcano

En alguno de sus escritos, Charles Darwin expresó su interés por visitar México. Aunque nunca logró satisfacer su deseo, los mexicanos han correspondido con dicho interés a través de un permanente compromiso con sus ideas. Basados en el común malentendido de que el fuerte catolicismo mexicano dio como resultado un rechazo a la evolución, muchas personas en los Estados Unidos siguen convencidas de que enseñar e investigar sobre los orígenes de la vida debe ser severamente limitado en mi país. Derivado en parte de La Leyenda Negra proveniente de España –en donde la imponente intolerancia ejercida por la Inquisición, en general, fue vista injustamente en los siglos siguientes como icono de un país y su explotación colonial– este prejuicio de los Norteamericanos ha dado pie a que muchos observadores desinformados crean que hoy en día los mexicanos son los niños intelectualmente sofocados de la Contrarreforma, que siguen gobernados por una iglesia papista taciturna que rechaza la noción Darwiniana de la evolución y otros grandes avances científicos, mientras se apegan a sus obsesiones teológicas.

Siempre me causa gracia, cuando me preguntan mis colegas norteamericanos sobre los problemas y las presiones que ellos se imaginan que tengo que enfrentar en México debido a mi interés en los orígenes de la vida. Sin embargo, la presión para incluir al creacionismo dentro de la pedagogía pública y en el panorama de la investigación, ha sido un fenómeno que se da principalmente en los Estados Unidos. Solamente dos veces durante mis 30 años de enseñanza en biología evolutiva e investigación dentro de los orígenes de la vida, es que he encontrado oposición a mi trabajo fundamentada en la religión. En ambos casos, vino de los fanáticos evangelistas estadounidenses que predican en México. En este sentido una de las escasas y reconocidas importaciones de Estados Unidos a México, es un pequeño flujo de creacionistas, quienes a través de la religión están tratando de imponer su creencia fundamentalista y obstaculizan la enseñanza de la evolución Darwiniana en todos los niveles de escolaridad.


Es cierto que la llegada del Darwinismo fue un acontecimiento inquietante para numerosos católicos Latinoamericanos, y dio lugar a críticas por parte de varios sectores de la iglesia. De cualquier modo, los historiadores han documentado que no se desarrollaron mayores controversias en la sociedad mexicana después de la publicación en 1859 de “El origen de las especies”. Esta calma se produjo en parte, por el hecho de que Roma no abogaba por la interpretación literal de la Biblia en la forma en que los evangelistas protestantes lo hacían. Con el tiempo, el conflicto entre el Antiguo Testamento y las ideas de Darwin se desvaneció en una cierta coexistencia pacífica entre las teorías y descubrimientos de la biología evolutiva, por un lado, y la enseñanza de la iglesia, por el otro. Aunque tal vez no sea generalmente o frecuentemente reconocido, ha existido una vieja tradición de compatibilidad entre la ciencia y la iglesia católica. Lo sucedido con Galileo sobresale como un momento anómalo de extrema intolerancia.

Por supuesto, ni la iglesia ni sus miembros son entidades monolíticas. Como en otros lugares con fuertes raíces católicas, como lo son Francia, Italia, España y la mayoría de los países Latinoamericanos, la sociedad mexicana en su conjunto, no es solamente predominantemente secular, sino que también da por garantizada la existencia de una fuerte institución laica. Esta es una sutil, pero importante distinción, que explica, por qué México y otros muchos países católicos tuvieron éxito al mantener una amplia condición de secularismo, mientras que también apoyaban la libertad religiosa. Esto funciona mientras los ciudadanos de estos países, expresen esta libertad, dentro del reino de sus creencias personales y no dentro del contexto de la creación de una norma pública. Lo que ayudó aquí, es que en América latina, la mayoría de los católicos tiende a leer el Antiguo Testamento no como la verdad absoluta, sino como una representación de las formas en que la creación divina pudo tomar lugar. Entonces, es posible ser un lector católico de la Biblia o más generalmente un creyente del origen sobrenatural de la vida, sin tener que ser un ferviente creacionista que ha rechazado la evolución Darwiniana para poder mantener la consistencia lógica dentro del marco de las premisas cristianas fundamentalistas.

Una aventura amorosa con Darwin

El estudio del origen de la vida y otros temas de biología evolucionista penetraron profundamente en la cultura mexicana. Esto se mostró de muchas formas, incluyendo un alegre mural de Diego Rivera en un edificio público, donde pinta a Charles Darwin y la popularidad de las ideas de Aleksandr Oparin sobre el origen de la vida a partir de la sopa primigenia. Más de 70 ediciones de “El origen de la vida”, uno de los primeros libros de Oparin, han sido publicadas aquí (en México) y leído por muchas generaciones de estudiantes de preparatoria, desde que fue traducido por primera vez en 1937. Quizás, aun más importante, es la exposición desde hace muchas décadas y en el nivel nacional, de las ideas evolutivas a los niños de las escuelas de México, que están incluidas en los libros de texto publicados por la Secretaría de Educación Pública y que son gratuitos para todos los estudiantes. Las lecciones basadas en este material, son un preámbulo de una posterior enseñanza a mayor profundidad sobre evolución en los niveles de secundaria y preparatoria.

En la primera parte del siglo XX, el naturalista mexicano Alfonso L. Herrera (1865-1942) se convirtió en uno de los primeros y más activos divulgadores de las ideas evolutivas. Con implacable energía, dio conferencias, escribió y estableció museos públicos dedicados a la promoción del Darwinismo. Él también contribuyó a la ciencia de la biología evolucionista desarrollando la teoría del origen autotrófico de la vida, según la cual, las primeras células fueron dotadas desde su surgimiento con una habilidad parecida a la de las plantas para sintetizar sus propios componentes a partir del bióxido de carbono. Aunque ninguno de los colegas asociados de Herrera aportó algo más a su teoría, Herrera ha tenido una influencia perdurable en la biología mexicana. Muchos años después de que él murió, sus contribuciones siguen siendo reconocidas, un hecho que indirectamente me ayudó en mis primeros desarrollos profesionales.




En México, Darwin no encontró mucho rechazo.

Hace unos 30 años, me comencé a interesar intensamente en la importancia prebióticas de los compuestos orgánicos extraterrestres, y decidí impartir un curso sobre el origen de la vida en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). En gran parte debido al fundamento intelectual que Herrera dejó muchas décadas atrás, y la simpatía que las ideas de Darwin inspiraron en México, mi propuesta para impartir el curso –a pesar de mi juventud y mi falta de experiencia– fue recibida con considerable entusiasmo por mis colegas, la administración de la universidad, y los estudiantes. Hasta este día, nuevas generaciones de estudiantes continúan congregándose en éste y otros cursos sobre biología evolutiva.

Otro signo de que los educadores y estudiantes de México aceptan el Darwinismo es que mis asociados y yo somos constantemente invitados a dar pláticas en escuelas públicas y privadas, incluyendo aquellas dirigidas por monjas y sacerdotes católicos, para hablar sobre el origen y la evolución de la vida. La lista de estas escuelas incluye una conferencia en el más antiguo seminario católico mexicano. Muchos de los estudiantes y profesores en el seminario, no sólo pudieron ver a la evolución como un desarrollo del plan divino, pero también no vieron un conflicto doctrinal entre su propia fe personal y las ideas científicas de Darwin. Hasta les pareció graciosa la idea de enseñar creacionismo basado en la literatura bíblica.

Como mostró la opinión del artículo publicado el 7 de julio del 2005 en el New York Times por Christoph Cardinal Schönborn, no todos los miembros de la jerarquía católica se sienten cómodos con las premisas y resultados de la teoría de la evolución. También es igualmente cierto que algunos pensadores de la iglesia y teólogos han tratado de criticar los principios filosóficos de la teoría evolucionista, pero la mayoría tiende a aceptar los resultados de las investigaciones experimentales y la estructura general de la evolución, mientras que mantienen una postura espiritual. Esta actitud, que ha prevalecido entre los teólogos del Vaticano, especialmente desde los tiempos del Papa Pió XII a mediados del siglo pasado, posee mucho de la sofisticación intelectual de órdenes como los Jesuitas y los Dominicos.

En su famoso discurso a la Pontificia Academia de Ciencia en 1996, el Papa Juan Pablo II reconoció que la teoría de la evolución no es una mera hipótesis, mientras que también reitera el origen divino del alma humana. Cambiando el énfasis del creacionismo per se, al origen del alma, el Papa Juan Pablo II encontró una base relativamente segura sobre la cual pararse, ya que los científicos son incapaces de probar (o no tienen interés en probar) la existencia o la inexistencia del alma. A pesar de dichas sutilezas, la mayoría de los mexicanos católicos evidentemente no vieron las premisas y los desarrollos de la teoría evolucionista como un campo de batalla o como un riesgo teológico mayor. Por el momento, a los católicos mexicanos y otros cristianos, les llama más su atención, las controversias éticas asociadas con nuevas y emergentes biotecnologías, especialmente aquellas basadas en células madre, investigaciones de fertilidad y manipulación genética.

“La ciencia será condenada”

Es difícil para los mexicanos entender la influencia que la religión tiene en Estados Unidos, y muchos de nosotros estamos desconcertados ante la actitud descuidada de los generadores de opinión en los Estados Unidos ante el derecho religioso, el cual logra influenciar y algunas veces socavar el sistema educativo público. La famosa frase de Thomas Jefferson sobre “la pared de separación” entre la iglesia y el estado, puede ser el principio que guíe la política Norteamericana, pero el enorme espacio cultural que los Protestantes evangélicos y otros movimientos de activistas políticos religiosos han ganado en los Estados Unidos demuestra qué tan tenues son los límites entre lo secular y lo religioso.
Como resumió Noah Feldman en su libro “Dividido por Dios” la creencia de que el Antiguo y el Nuevo Testamento fueron literal y verbalmente guiados por una inspiración divina, está profundamente enraizada en la principal corriente de la cultura norteamericana, que continua siendo una penetrante influencia en muchos aspectos de la vida diaria, incluyendo la educación elemental y superior. En contraste, México todavía mantiene algunas actitudes anticlericales, y la educación pública sostiene la secular marca registrada de la Ilustración, cuya introducción al país fue facilitada por algunos curas prominentes y Jesuitas.
La tesis de Feldman por sí misma tiene profundas raíces. “Por más de mil años” escribió Thomas H. Huxley en 1843 en el prefacio de su libro “Ciencia y tradición Hebrea”, “la gran mayoría de las más civilizadas e instruidas naciones del mundo… lo han sostenido para ser una indiscutible verdad que, quienes quiera que sean los autores de las escrituras Judías, Cristianas y Mahometanas (islámicas), es Dios mismo el autor real de ellas; y desde su concepción de los atributos que posee tal deidad, excluye la posibilidad del error y –por lo menos, con relación a este asunto en particular– de deliberado engaño, ellos han llevado a la conclusión lógica de que el que niega la exactitud de cualquier supuesto, el que cuestiona y compromete la fuerza de algún mandato que sea encontrado en estos documentos, no es únicamente un necio, sino un blasfemo. Desde el punto de vista de la razón, él brutalmente comete un error: para la religión, él peca gravemente.
Aunque muchas iglesias Norteamericanas parecen rechazar la campaña fundamentalista contra el Darwinismo, alguna de las más agresivas versiones del creacionismo –incluyendo la última llamada “diseño inteligente” por sus defensores– ha estado creciendo rápidamente en el suelo fértil provisto por algunas de las iglesias evangelistas que tuvieron su auge en el siglo XIX y principios del XX. Estados Unidos es único entre los países occidentales debido a su religiosidad. Las encuestas muestran consistentemente que sólo un pequeño porcentaje de los Norteamericanos sostiene una visión secular del mundo, en comparación con un abrumador 40% de la población que cree en el creacionismo estricto de la Biblia. Esto explica en parte por qué después del fallo de La Suprema Corte de Estados Unidos en 1987 que se oponía a la enseñanza de la llamada ciencia de la creación en las aulas, un nuevo, reciclado y altamente pragmático creacionismo ha evolucionado (si usted disculpa el juego de palabras). Es un movimiento que ha eliminado referencias abiertas al Cristianismo; Construido redes de trabajo de conferenciantes e investigadores que propagan la teología creacionista; Introducido nuevas jugadas, como el movimiento del diseño inteligente; Encontrado mayores recursos de financiamiento de fundaciones dirigidas por cristianos conservadores políticamente activos; y ha adaptado su fundamentalismo literal, no sólo al ritmo de música pop, sino también en la Web.
Sus logros pueden ser medidos no sólo por su emergente éxito socavando la separación de la Iglesia y el Estado en el contexto de la educación de la ciencia en las escuelas públicas en algunos estados como Kansas, Ohio y Pennsylvania, sino también en las declaraciones de las mayores figuras políticas, incluyendo al presidente Bush, que intenta, si no es que busca, aplacar al derecho religioso, por lo menos para asegurar públicamente su indisposición para tomar una posición firme en apoyo a la teoría de la evolución.

Traducción por: Héctor Mario Rivera Valladares

Referencia:
http://academia.cch.unam.mx/wiki/biologia3y4/index.php/Ense%C3%B1ando_Evoluci%C3%B3n_en_M%C3%A9xico:_Predicando_al_coro.



lunes, 11 de octubre de 2010

Isla Urbana


Proyecto de aprovechamiento de agua de lluvia que esta participando en un concurso internacional

domingo, 10 de octubre de 2010

Se necesita crear conocimiento para el pais


¿Cual ha sido la formula de países que anteriormente estaban a la zaga del conocimiento ?
¿Que ha hecho que ahora sean lideres y potencias?

Las respuestas tiene que ver con la inversión de capital humano propio. Tener una visión de largo alcance que involucre a todos los integrantes de la sociedad; desde inversionistas hasta intelectuales y científicos.
¿Lo mas increíble? Que una de las persona mas influentes en este campo y que es asesor internacional es un mexicano.
Parte de sus proyectos, lo conocemos, es el complejo de inversiones en Santa Fe. Así es, aso que antes fue un basurero y minas de arena es ahora parte de un México que parece no ser igual al resto.
En este discurso de invertir en recursos, el actual rector de la UNAM no se ha cansado de decirle a la sociedad sobre los beneficios que tiene para el mismo país.
Aquí el articulo:

Se necesitan en México 5.000 cerebros
Jueves, 30 de junio de 2005 - 16h31min
Juan Enríquez Cabot, de la Universidad de Harvard, sostiene que se requieren generar científicos 'ricos' creadores de empresas para sacar a México del atraso.

Vivimos en la sociedad del conocimiento, en un mundo donde ya no es suficiente tener recursos naturales -oro, petróleo, uranio, trigo o ganado- para obtener riquezas. Eso es lo que Juan Enríquez Cabot ha estudiado en los últimos años en Harvard. Juan Enríquez Cabot sabe que sólo la riqueza intelectual será un detonante del desarrollo económico y sabe también que actualmente en México, quienes hablan el lenguaje genético o el lenguaje intelectual no tienen muchos incentivos para quedarse.

Es la era en la que la economía es portátil y los países que encuentren a los mejores ciudadanos de otro país se los llevarán. Allí estará la diferencia entre ser rico y quedar pobre. Y entonces, la advertencia de Juan Enríquez Cabot es contundente: los países que no le pongan atención a sus recursos humanos, a su educación, a su gente que puede generar patentes, ideas, empresas... acabarán quebrando. Lo que importa hoy son las mentes, la educación, la ciencia. Importa que esas mentes puedan proteger y vender conocimientos al resto del mundo.

Lo necesario para salir de la crisis

Cinco mil "cerebros". Sólo cinco mil "cerebros" necesita México para desarrollar un modelo que le permita crear al menos 10 compañías nuevas de más de mil millones de dólares anuales de ganancias cada una.

Ésa es la solución que visualiza Juan Enríquez Cabot, director del proyecto de Ci .

De Chiapas a Harvard

Aunque su principal labor la ha hecho como investigador especializado en el impacto de la ciencia en los negocios de alta tecnología, de 1988 a 1993 Juan Enríquez Cabot fue creador del proyecto de Santa Fe, como director de Servimet del gobierno del DF.

Originario del Distrito Federal, de 43 años de edad, fue uno de los cuatro integrantes de la comisión del gobierno para la pacificación de Chiapas que consiguió el alto al fuego luego del alzamiento armado del Ejército Zapatista de Liberación Nacional.

Ha ocupado varios puestos en Harvard, como investigador del Centro para Asuntos Internacionales y del Instituto para la Investigación Genómica y del Centro David Rockefeller, y consejero internacional del presidente de la Sociedad de las Américas.

Actualmente es director de la empresa Cabot Microelectronic y del proyecto del centro interdisciplinario que analiza cómo la revolución de las ciencias de la vida está cambiando el mundo de los negocios.

Es articulista en diversas publicaciones, entre ellas Reforma, The New York Times, Los Ángeles Times, The Boston Globe y The Philadelphia Inquirer, donde escribe sobre política exterior, ciencia y tecnología.

Su artículo en la Revista de Negocios de la Universidad de Harvard 'Transformando la vida, transformando los negocios: la revolución de las ciencias de la vida' recibió el premio McKinsey.

Ese galardón reconoce los mejores artículos publicados cada año en dicha publicación, una de las más importantes a nivel mundial en el campo de los negocios.

En una entrevista con Fortune señaló que compañías con 32 mil empleados generan más de 10 veces el valor de las exportaciones de un país con una población de 170 millones de habitantes.

'Los individuos solitarios están dando a luz nuevas industrias que llegan a ser rápidamente más grandes que las economías de la mayoría de los países en la Tierra, pero crean muy pocos trabajos'.

Enríquez Cabot es considerado como uno de los expertos más importantes de EU en la forma en que la genética está transformando a las compañías, industrias y las naciones en campos como la agricultura, productos farmacéuticos, química y computación.

Su predicción es que la genómica transformará los límites tradicionales del negocio y que las diferencias entre las naciones ricas y pobres se multiplicarán.

Las Ciencias de la Vida de la Escuela de Negocios de la Universidad de Harvard, ése es el proceso de cambio que sacaría del atraso al país.

Para este mexicano de 43 años, uno de los expertos en ciencias de la vida más reconocidos en Estados Unidos, se tendrían que idear modelos muy prácticos para generar científicos "ricos" creadores de empresas.

"Con el conocimiento de sólo 5 mil mentes podríamos duplicar el Producto Interno Bruto (PIB) de México", afirma tajante.

mexicano -basado en su enorme biodiversidad-, podrían integrarse a otras que fabrican chips y otros productos de alto valor agregado.

"Los países que dominarán el mundo la próxima década serán los que entiendan el código de la vida o ADN y puedan reprogramar los genes de plantas, microorganismos y animales para producir artículos novedosos", augura.

"Este enorme flujo de información está abriendo un nuevo esquema internacional que dividirá aún más a las naciones entre aquellas que aprovechan este nuevo conocimiento y las que no".

En todo el mundo, más de 80 mil millones de dólares anuales son obtenidos por empresas biotecnológicas que utilizan la información del ADN y sus genes, ya sea del genoma humano o el de otros organismos, de acuerdo con el libro La biotecnología moderna, publicado por el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt).

Sólo los grandes laboratorios y algunas empresas de Estados Unidos, Japón, y los países europeos, entre otros, utilizan la nueva información para producir riqueza. Nuevos medicamentos, vacunas, alimentos, textiles y muchos productos más serán generados por la que Enríquez considera la lengua más importante: la genética .

"Los que no la aprendan serán analfabetos funcionales; no podrán entender y menos competir en una economía que cambia rápidamente", sostiene.

Tan sólo en los países de la zona Asia-Pacífico --según un estudio de la revista Bioentrepreneur del grupo británico Nature-- se han creado más de mil empresas biotecnológicas de capital de riesgo en los últimos 15 años, 300 de ellas en Corea y 150 en China. Con esta industria, el gigante comunista obtiene ingresos por más de 4 mil 800 millones de dólares al año.

La información genética mundial es explotada principalmente por Estados Unidos, en un 50 por ciento, Japón, con 17 por ciento, y Reino Unido, en 10 por ciento, mientras que en el resto de Asia, África o América Latina ningún país aprovecha más del 1 por ciento de la información de las bases de datos más grandes del mundo, que además son gratuitos.

México se encuentra al margen, pues sólo 300 de sus investigadores aprovechan este bagaje (mientras que en cada país desarrollado lo hacen entre 6 y 10 mil científicos), lo cual incrementa el enorme reto que enfrenta ante los nuevos escenarios que ya han iniciado sin que "ni siquiera nos percatemos", alerta Enríquez, autor de varios libros de amplio éxito en Estados Unidos, entre ellos Cuando el futuro te alcance: cómo la genómica y otras fuerzas están cambiando tu vida, trabajo, salud y riqueza.

La cantidad de datos provenientes de la genética supera decenas de veces el acervo almacenado en papel de la biblioteca más grande del mundo. Tan sólo un buen laboratorio de biología molecular o de genética en Estados Unidos crea cada mes el equivalente a 8 veces la colección impresa de la Biblioteca del Congreso estadounidense.

Si se digitalizaran todos los libros impresos de esa biblioteca se tendría entre entre 12 y 20 "terabytes" de información (un terabyte es equivalente a 16 días continuos de información contenida en películas DVD u 8 mil veces más datos de los que un ser humano puede retener en toda su vida).

Bioanalfabetismo...

La clave del desarrollo socioeconómico actual es el conocimiento, afirma Enríquez, y en la medida en que México no lo produce no es sorprendente que sea cada vez más pobre.

El investigador de Harvard ve con preocupación que el país no haya incorporado el conocimiento en su proyecto de nación.

"En el México moderno no ha existido hasta ahora ningún modelo exitoso de desarrollo de ningún partido", exclama Enríquez. "No se ataca el problema de fondo, porque no se está generando riqueza y eso tiene que ver con ciencia, porque la mayor parte de la economía mundial es conocimiento".

Y es que, además de sus credenciales académicas, Juan Enríquez Cabot tiene una amplia experiencia en el mundo de la Realpolitik. De 1988 a 1993, fue director de Servimet, la entidad promotora del desarrollo urbano por parte del gobierno de la Ciudad de México. Esa empresa incrementó sus dividendos 4 mil por ciento en ese periodo y se convirtió en la fuente de ingresos más grande para el gobierno de la ciudad, después de la recaudación de impuestos. En 1993, su jefe, Manuel Camacho Solís, lo designó su coordinador de asesores, cuando fue nombrado secretario de Relaciones Exteriores. Y estuvo a su lado en 1994, cuando el ex regente fue nombrado Comisionado para las Negociaciones de Paz en Chiapas, con el EZLN. A mediados de ese año, regresó a Boston, donde realizó sus estudios de grado. Allá casi cumple una década.

En la entrevista, el científico mexicano resalta que uno de los problemas que impiden al país insertarse en la nueva economía mundial es que no existe la capacidad de producir, leer o traducir el ADN.

"Pocas naciones tienen las habilidades requeridas para desarrollarla, para adquirirla y utilizarla ".

La mayoría de los datos genéticos no son ni escasos ni costosos; casi cualquier persona con una conexión a internet puede tener acceso a ellos.

"Esto ha provocado que se desarrolle una nueva jerarquía del mundo, una donde se separan las naciones y regiones que cuentan con biotecnología de las que son bio-analfabetas ", escribió Enríquez en un artículo aparecido en la edición más reciente de Wired, la revista tecnológica de mayor impacto en Estados Unidos. "Éste es el mundo del espacio del ADN, poblado por quienes han elegido participar en la revolución de la nueva tecnología".

Actualmente, la gente está bajando 9 veces más datos de estas bibliotecas. Esto implica, enfatiza Enríquez, aprender un nuevo idioma que nos permite entender por qué una flor es roja y otra es amarilla, o por qué huelen de forma distinta. Es decir, comprender sus características determinadas por su información genética.

De esta manera, si se dominan estos datos se puede programar una planta de tal manera que produzca un material como el poliéster que se sienta como el algodón, y que puede tener muchas aplicaciones para comercializarse.

"Esta información va a determinar el futuro y se aplicará a campos como la agricultura, farmacéutica, biotecnología, energía, cosméticos, comida, cómputo, química... hasta en los seguros ", agrega.

Así, una parte de la economía mundial se va a determinar no sólo si se habla el idioma digital binario con ceros y unos, como ocurrió con las tecnologías de la computación e internet, sino que ahora estará determinado por la información genética, cuyo lenguaje básico está constituido por las bases A, C, T, y G de los genes.

Economía moderna...

El conocimiento es la gasolina básica de la economía moderna, y para muestra un botón: en 1975, el coreano promedio ganaba una quinta parte de lo que percibía un mexicano. Hoy, el coreano promedio es tres veces más rico que el mexicano.

La diferencia, dice Enríquez, es que ellos pusieron atención a la educación de los niños y a la ciencia. "Generaron una serie de empresas tecnológicas importantes al grado de que hoy,

la cuarta productora de patentes en Estados Unidos es la empresa coreana Samsung".

En cambio, entre los 15 principales productores de patentes en México, no hay una compañía que sea mexicana, todas son estadounidenses. "Ni siquiera somos competitivos en nuestro propio mercado".

La inversión en materia de ciencia es reflejo de ello, mientras México destina desde hace más de 20 años el 0.4 por ciento de su PIB a la ciencia, Corea, desde hace más de 20 años dedica más del 2 por ciento de su PIB a este rubro.

Así, el valor agregado entre lo que México importa y exporta es de sólo 2.9 por ciento, es decir, el trabajo de un mexicano genera sólo el 2.9 por ciento del valor de un producto, mientras que en Corea y Taiwán es de cerca del 50 por ciento.

"No nos hemos dado cuenta, en términos educativos, del tamaño de cambio que viene y de la velocidad con que llega porque no hacemos ciencia y no es relevante para nosotros", enfatiza Enríquez. "Si eres analfabeta no puedes generar riqueza y eso no implica que no puedas hablar o escribir español, significa que no sabes un lenguaje digital o genético".

Cuando la economía se basaba en la agricultura y en los recursos naturales, la diferencia de producción de un país rico con uno pobre era de 5 a 1. La regla del juego era hacerse más grande para crecer; era muy buena idea tener 12 hijos, ampliar la granja, tomar la del vecino y conquistar otro país.

"Con la revolución industrial, los ingleses cambian esto y establecen la libre competencia entre textiles, y con sus máquinas y motores conquistaron Europa, China y la India", acota.

Para Enríquez, ahora hay otro cambio: se produce todo lo que se desee, lo cual implica tener todos los conocimientos, los seguros, consultorías, la distribución y el intercambio financiero, con base en la información. Las diferencias se van a multiplicar en decenas o incluso centenas de veces.

A su juicio, el que México continúe inmerso en el debate del petróleo es un asunto muy grave, pues se trata de un debate sobre una materia prima, de recursos naturales y no de gente.

"Cuando te centras en el petróleo te vuelves cada día más pobre, y un ejemplo de ello es Arabia Saudita: no hay lugar en el mundo que tenga más petróleo como ellos, que en 1980 tenían un ingreso per cápita de 18 mil dólares por persona, y hoy es de 10 mil", dice Enríquez.

Históricamente, los árabes han sido grandes matemáticos y en el año 1000 las grandes universidades del mundo eran las de Bagdad y la de Damasco, pero ahora, en vez de invertir dinero en la educación científica, destinan el 60 por ciento de sus doctorados a la religión islámica.

"Veo muy difícil generar una compañía y empleos si se estudia religión en vez de supercómputo, nuevas tecnologías, química, matemáticas y una infinidad de materias. Se necesita educación, pero nosotros no vamos para allá".

El investigador, creador del megaproyecto de Santa Fe en la Ciudad de México, señaló que el país no vende conocimiento, y ése debe ser el debate importante en la sociedad. "La gente puede dar nombres de actrices, deportistas, empresas y políticos, pero no de científicos", lamenta.

"La mayoría de los mexicanos no sabe que Norman Bourlag hizo desde México la Revolución Verde y logró que países como China y la India, que antes se morían de hambre, se convirtieran en grandes productores de granos", recuerda Enríquez. "Y pese a que este ejemplo mundial se generó en México, ahora somos importadores de granos".

Para él es "desesperante" el desconocimiento de la ciencia, la economía y la cultura. Atribuye a ello la falta de crecimiento y la ausencia de creación de empresas y su cotización en la Bolsa de Valores.

Actualmente, para las empresas más competitivas a nivel mundial los activos más valiosos y productivos son las personas. "Ellas cuidan a los genios que les generan productos de alto valor como un transistor, una vacuna, una medicina, mientras que en México no tenemos manera de aprovechar esos recursos a pesar de que hay mucha gente inteligente".

Enríquez afirma que la concepción que tiene el país de dónde invertir está completamente equivocada, y hace hincapié en la necesidad de impulsar a los 10 mil científicos para que de ellos se generen compañías de nuevas tecnologías, en lugar de perder el tiempo en discutir sobre la privatización de Pemex.

"Hay que analizar por qué ninguno ha creado empresas de base tecnológica".

Sin embargo, este debate se encuentra lejos de las preocupaciones del gobierno. Desde hace 20 años, los recursos destinados a la ciencia ni siquiera alcanzan el 1 por ciento del PIB como recomiendan la UNESCO y la OCDE, y durante el 2003, el presupuesto federal para estas actividades se redujo en un 18 por ciento respecto al 2002.

"Hay menos empresas exitosas porque tienen menos ciencia y menos conocimientos, y como consecuencia, cada día el país es más pobre, aunque no es un problema exclusivo de México sino de toda América Latina", menciona.

Otro signo "alarmante" es que, mientras los maestros mexicanos marchan al Zócalo o a Los Pinos, los profesores de otras partes del mundo están produciendo miles de patentes, están creando cientos de compañías y esas compañías generan miles de empleos.

Cada año las principales universidades estadounidenses generaron miles de millones de dólares en ingresos, también conocidos como "donativos", gran parte de los cuales se obtienen a través de proyectos de investigación de sus científicos vinculados con la industria y con el gobierno, o a través de sus propias empresas de capital de riesgo.

Así, de acuerdo con un estudio del Instituto Tecnológico de Massachusetts, la Universidad de Harvard generó 17 mil 951 millones de dólares en el 2001; la de Yale, 10 mil 700 millones; la de Texas System, 9 mil 364 millones; Princeton, 8 mil 359 millones; Stanford, 8 mil 250, y el MIT 6 mil 135 millones, sólo por mencionar algunas.

Ejemplos internacionales...

Cuando Gran Bretaña decide regresar Hong Kong a China, relata Enríquez, hubo pánico generalizado en la ex Colonia que fue aprovechado por Canadá. Tomó la decisión de "cazar" talentos, y su cónsul brindó pasaportes a inversionistas, empresarios, científicos y estudiantes brillantes. De esta manera una de las ciudades más atrasadas de Canadá como Vancouver se convirtió en la ciudad más rica porque importaron entre 3 y 4 mil cerebros del Tigre Asiático.

En América Latina hay algunos ejemplos. Los brasileños se propusieron ser los mejores del mundo pero en futbol y lo lograron; buscaron en todas las favelas del país a los muchachos de primero, segundo o tercer año con talento y se los llevaron a los grandes equipos y a la selección.

Los coreanos y taiwaneses hicieron lo mismo, revela Enríquez, sólo que ellos buscaron a niños inteligentes y los educaron.

Ahora los padres saben, con pruebas estandarizadas, escuela por escuela, si se están mejorando los niveles educativos en ciencias, literatura y matemáticas.

De esta manera, se selecciona fácilmente a los mejores muchachos sin importar la escuela, las influencias de sus padres, o si son de familias ricas, lo que importa es su talento.

"Nosotros ni siquiera sabemos cómo comparar una escuela con otra. No se sabe si las escuelas públicas son mejores o peores que hace 10 años", señala Enríquez. "Éste es un problema de fondo porque hoy lo que genera riqueza en la economía mundial es la gente, misma que no se aprovecha ".

Rezago industrial ...

En la industria mexicana tampoco existe un modelo de desarrollo exitoso; muchas empresas del país estuvieron muy vinculadas al sistema político mexicano donde se forjaron a partir de la privatización de las empresas paraestatales.

"De esta manera, no tienen ningún modelo que incorpore el conocimiento", afirma Enríquez.

Entre los países integrantes de la OCDE, la iniciativa privada mexicana se encuentra en el penúltimo lugar en cuanto a su inversión en ciencia y tecnología.

Mientras los mejores augurios del Conacyt señalan que los industriales invierten el 20 por ciento del total de recursos a este rubro en el país, en Corea, Japón, Alemania y Estados Unidos, invierten más del 60 por ciento.

Ante este panorama, Enríquez comenta que las diferencias marcadas entre los países durante la industrialización se multiplicarán con el surgimiento de esta nueva etapa del flujo de la información genómica digitalizada, y ante la cual tampoco el sector empresarial tiene respuestas.

"Aunque al parecer algunos empresarios sí aprovecharon la información genética, pero sólo para 'escoger' bien a sus padres", concluye.
  Fuente: “Enfoque” – Periódico “Reforma
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